CARLOS DRUMMOND DE ANDRADE
BRASIL (1902-1987)


 















NO SE MATE


Carlos, sosiégate, el amor
es eso que estás viendo:
hoy beso, mañana no beso,
después de mañana, el domingo;
y el lunes, nadie sabe
lo que será.

Es inútil que resistas
e igualmente, suicidarte.
No te mates, no te mates,
resérvate para las bodas
que nadie sabe cuándo vendrán,
si es que alguna vez llegan.

El amor, Carlos, telúrico,
pasó la noche contigo,
y ahora tu interior está levantando
un alboroto inefable,
jugadores,
vitrolas,
santos que se persignan,
anuncios del mejor jabón,
un alboroto que nadie sabe
de qué, para qué.

Entretanto, tú caminas
melancólico y vertical.
Eres una mata de palma, eres un grito
que nadie escuchó en el teatro
y todas las luces se apagaron.
Amor en la oscuridad, no amor a la luz del día,
es siempre triste, mi hijo, Carlos,
pero no le digas nada a nadie
nadie sabe ni deberá saberlo.

De Erial de las almas (1931-1934)


LOS HOMBRES SOPORTAN AL MUNDO

Llega un tiempo en que no se dice más: mi Dios.
Tiempo de absoluta depuración.
Tiempo en que no se dice más: mi amor.
Porque el amor resultó inútil
Y los ojos no lloran.
Y las manos tejen apenas el rudo trabajo.
Y el corazón está seco.

En vano mujeres golpean la puerta, no abrirás.
Quedaste solo, la luz se apagó,
pero en la sombra tus ojos resplandecen enormes.
Eres todo certeza, ya no sabes sufrir.
Y nada esperas de tus amigos.

Poco importa la vejez, ¿qué es la vejez?
Tus hombros soportan el mundo
y no pesa más que la mano de un niño.
La guerra, las hambres, las discusiones dentro de los edificios
prueban apenas que la vida prosigue
y no todos se liberaron aún.

Algunos, hallando bárbaro el espectáculo,
preferirían (los delicados) morir.
Llegó un tiempo en que nada se gana con morir.
Llegó un tiempo es que la vida es una orden.
La vida apenas, sin mistificación.

De Sentimiento del mundo (1935-1940)


FRENTE A LOS ULTIMOS ACONTECIMIENTOS 

¡Oh! seamos pornográficos
(dulcemente pornográficos).
¿Por qué seremos más castos
que nuestro abuelo portugués?

¡Oh!, seamos navegantes,
pioneros y guerreros,
lo que se quiera seamos,
sobre todo pornográficos.

Puede ser triste la tarde
y la mujer puede doler
como duele un puñetazo en el ojo
(pornográficos, pornográficos).

 Están sonriendo tus amigos
de tu última resolución.
Pensaban que el suicidio
fuese la última resolución.
No comprenden, pobrecitos,
que lo mejor es ser pornográfico.

Propónselo a tu vecino,
al chofer de tu tranvía,
a todas las criaturas
que son inútiles y existen,
propónselo al hombre de gafas
y a la mujer con el bulto de ropa.
Dile a todos: mis hermanos,
¿no queréis ser pornográficos?

De Brejo das almas (1934)


CONSUELO EN LA PLAYA

Vamos, no llores.
La infancia está perdida.
La juventud está perdida.
Pero la vida no se perdió.
El primer amor pasó.
El segundo amor pasó.
El tercer amor pasó.
Mas el corazón continúa.
Perdiste al mejor amigo.
No intentaste hacer cualquier viaje.
No posees carro, navío, tierra.
Pero tienes un perro.
Algunas palabras duras,
en voz mansa, te golpearon.
Nunca, nunca cicatrizan.
Pero, y ¿el humor?
La injusticia no se resuelve.
La sombra del mundo errado
murmuraste una protesta tímida.
Pero vendrán otros.
Todos añadidos, deberías
precipitarte, de una vez, en las aguas.
Estas desnudo en la arena, en el viento…
Duerme mi hijo.

De La rosa del pueblo (1943-1945)


BÚSQUEDA DE LA POESÍA

No hagas versos sobre acontecimientos.No hay creación ni muerte ante la poesía.
Ante ella es un sol estático la vida,
ni calienta ni ilumina.
Las afinidades, los cumpleaños, los incidentes personales nada cuentan.
No hagas poesía con el cuerpo,
ese excelente y confortable cuerpo, tan adverso a la efusión lírica.
Tu gota de bilis, tu careta de gozo o de dolor en lo oscuro son indiferentes.
No me reveles tus sentimientos,
que se aprovechan del equívoco e intentan el largo viaje.
Lo que piensas y sientes, eso aún no es poesía.

No cantes a tu ciudad, déjala en paz.
El canto no es el movimiento de las máquinas ni el secreto de las casas.
No es música oída cuando pasas; rumor del mar en las calles junto a la línea de
[espuma.
El canto no es la naturaleza
ni los hombres en sociedad.
Para él, lluvia y noche, fatiga y esperanza, nada significan.
La poesía (no saques poesía de las cosas)
omite el sujeto y el objeto.

No dramatices, no invoques,
no indagues. No pierdas tiempo en mentir.
No te aburras.
Tu yate de marfil, tu zapato de diamante,
vuestras mazurcas y supersticiones, vuestros esqueletos de familia
desaparecen en la curva del tiempo, son algo inútil.

No recompongas
tu sepultada y melancólica infancia.
No osciles entre el espejo y la
memoria que se disipa.
Si se disipó no era poesía.
Si se partió cristal no era.

Penetra sordamente en el reino de las palabras.
Allí están los poemas que esperan ser escritos.
Están paralizados, pero sin desesperación,
hay calma y frescura en la intacta superficie.
Helos aquí solos y mudos, en estado diccionario.
Convive con tus poemas antes de escribirlos.
Ten paciencia, si oscuros. Calma si te provocan.
Espera que cada uno se realice y consuma
con su poder de palabra
y su poder de silencio.
No fuerces al poema a desprenderse del limbo.
No recojas del suelo el poema ya perdido.
No adules al poema. Acéptalo
como él aceptará su forma definitiva y concentrada
en el espacio.

Acércate y contempla las palabras.
Cada una
tiene mil facetas secretas bajo la faz neutra
y te pregunta, sin interés por la respuesta,
pobre o terrible, que le des:
¿Has traído la llave?

Observa:
yermas de melodía y de concepto
se refugiaron en la noche, las palabras.
Húmedas aún e impregnadas de sueño,
ruedan en un difícil río y se transforman en desprecio.

De Una rosa del pueblo, 1945.
Traducción de Pablo del Barco.


CONFESIÓN

No amé bastante a mis semejantes

no cogí gusanos ni curé sarna.
Tan sólo proferí algunas palabras,
melodiosas, tarde, al volver de las fiestas.

Di sin dar y besé sin besos

(Ciego es quizás quien esconde los ojos
bajo el catre) Y en la media luz
se mustian los tesoros, los mejores.

De lo que quedó, ¿cómo componer un hombre

y todo lo que implica él de suave,
de concordancias vegetales, murmullos
de risas, entrega, piedad y amor?

No amé bastante ni siquiera a mí mismo,

tan próximo. No amé a nadie.
Salvo a aquel pájaro -iba azul y loco-
que se desintegró en el ala del avión.

De Claro de enigma, 1951.



TAMBIEN FUI BRASILEÑO


También fui brasileño

moreno como vosotros.
Rasgueé la guitarra, conduje un ford
y aprendí en la mesa de los bares
que el nacionalismo es una virtud.
Pero hay una hora en que los bares cierran
y se nos niegan todas las virtudes.

También fui poeta.

Bastaba mirar a las mujeres,
pensaba luego en las estrellas
y otros sustantivos celestiales.
Pero eran tantas..., el cielo tan grande...
se perturbó mi poesía.

También ya tuve ritmo.

Hacía esto, decía aquello.
Y mis amigos me amaban,
mis enemigos me odiaban.
Irónico me deslizaba
satisfecho de tener mi ritmo.
Acabé confundiéndolo todo.
Hoy ya no me deslizo, no,
ya no soy irónico, no,
ya no tengo ritmo, no.

De Alguna poesía, 1930.

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